junio 22, 2018

Revolución en España: la izquierda escala el poder

España exhala olor a revolución por todos sus poros, en este día después de las elecciones locales y autonómicas que dieron al traste con el discurso triunfalista del conservador Partido Popular gobernante.

Joan Ribó, Mónica Oltra y Enric Morera festejan en el escenario durante la celebración de su victoria en Valencia

Joan Ribó, Mónica Oltra y Enric Morera festejan en el escenario durante la celebración de su victoria en Valencia

Todos los medios de comunicación, pero también cada esquina, cada oficina, cada hogar de España, se han convertido en caja de resonancia de este terremoto político que inunda los aires de ilusión y esperanza, tras la larga asfixia de la crisis, desempleo, desahucios, corrupción y los recortes al estado del bienestar.

Madrid y Barcelona , joyas de la corona de la capitalidad ibérica, serán gobernadas por dos prestigiosas mujeres volcadas a la izquierda de las opciones políticas, es decir aquellas que priorizan las políticas sociales y la economía solidaria por sobre los intereses de “la oligarquía”, como ha vuelto a ponerse de moda para designar a la ínfima elite de los más poderosos en la selva del libre mercado.

Manuela Carmena en Madrid y Ada Colau en Barcelona. Pero podría ser también Mónica Oltra en la Comunidad Valenciana, si los socialistas de Ximo Puig alcanzan a entender que el PSOE es parte de la declinación y que Compromís, el partido de Oltra, es la marca del nuevo tiempo.

Joan Ribó, en la jefatura de la ciudad de Valencia, completa el “triángulo de oro” de la nueva izquierda española, en la que casi ni figuran los referentes históricos de las formaciones tradicionales alternativas al PSOE.

Un tiempo nuevo

Más allá de las grandes capitales, en el vasto territorio español, comarca a comarca, pueblo a pueblo, municipio a municipio, se hilvanan emociones desatadas al abrirse las compuertas del ansiado cambio. Nuevos alcaldes, nuevos concejales, nuevos diputados, salidos casi en su totalidad de las entrañas más genuinas de sus comunidades, se aprestan a ejercer responsabilidades cívicas en la administración del interés público de sus representados.

La fecha del 22 de mayo de 2015 será recordada por mucho tiempo, como aquella en que se produjo una inflexión tan dramática como luminosa en la historia reciente de España, es decir, de su democracia.

Las horas que transcurren son de reflexión, de análisis de números, de ejercicio de imaginación para componer los esquemas de gobernabilidad en cada región de España, habida cuenta de la crecida fragmentación de la opinión pública y su reflejo en la oferta política.

Indeseada para unos, favorable para otros, la dispersión del electorado entre más formaciones políticas que las del tradicional bipartidismo, constituye otra gran novedad del resultado electoral, a la que los españoles deberán acostumbrarse.

 

 

 

 

 

 

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