junio 24, 2017

24M: Crónica urgente de la Revolución Española

Con el transcurso de las horas, el aire se tiñe más y más de historia. Minuto a minuto se conoce una nuevo episodio. Como esas catástrofes naturales, cuyas primeras cifras de daños apenas asoman, como icebergs, la primera punta de una contabilidad que irá creciendo hasta mostrarse inmensa al paso del tiempo, así los datos de esta Revolución Española van aumentando el cesar la enormidad del cambio que experimenta España tras el terremoto político de las elecciones locales del 24M, el pasado domingo.

Ada Colau, nnueva alcaldesa de Barcelona y Manuela Carmena, de Madrid

Ada Colau, nnueva alcaldesa de Barcelona y Manuela Carmena, de Madrid

Ese día, por la noche, presencié el festejo de una multitud de valencianos, reunidos de madrugada frente al Ayuntamiento para celebrar la victoria la izquierda, liderada por Compromís, o expresado por la negativa, la derrota demoledora del derechista Partido Popular que llevaba 24 años sentando sus reales en la bella capital del Turia.

La Plaza del Ayuntamiento respiraba a revolución. Quizás yo conociera como pocos de los miles allí presentes, el aroma característico de tales acontecimientos. Conocí su efluvio por primera vez el 19 de julio de 1979 en Managua, en el triunfo de la Revolución sandinista en Nicaragua al derrocar al tirano Somoza. Me encontré con esos aires nuevamente diez años después, cuando la izquierda obtuvo por primera vez la Intendencia (Alcaldía) de Montevideo. Luego presencié ese fenómeno en la conquista de la presidencia en Uruguay por el Frente Amplio en el año 2004.

Anoche en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia respiraba una revolución. Póngasele a ese apelativo el apellido que se desee, revolución democrática, revolución social, revolución indignada, cualquiera de ellos, pero revolución al fin.

Las raíces de esta revolución vienen de lejos y desde lo hondo, pero las flores definitivas de la evidencia asomaron en los colegios electorales en las primeras horas de urnas abiertas. Más allá de la desprolijidad impresentable de la forma práctica en que se vota, con esa cantidad de listas todas casi iguales, difíciles de diferenciar especialmente para quienes ya no tienen la vista perfecta, dispuestas en montoncillos sobre unas mesa, más allá de eso lo primero fue constatar que allí estaban todas las listas, en montones de idéntica altura, esperando ser escogidas por los electores.

El olor de la Victoria

Las horas fueron pasando y aquella extraña impresión preliminar de que mucha gente estaba poniendo en los sobres las listas de Compromís comenzó a evidenciarse en la notoria menor altura del montón de listas del partido de Oltra y Ribó respecto de todas las demás, incluso de las más previsibles como PP y PSOE y también de Podemos.

Cerrada la votación y abiertas las urnas, la cascada de sobres abiertos en las cuatro mesas de la circunscripción confirmaron con creces aquel presentimiento: Compromís adelantaba con gran diferencia a todos los demás partidos.

Apoderados de todos los partidos felicitaban a los delegados de Compromís por su victoria.

Luego fue la fiesta. La fiesta de la victoria. Victoria de la izquierda que alcanzaba a Valencia, pero trepidaba a los cuatro vientos de España y del Mundo con las conquistas también de Madrid y de Barcelona. El triunfo, al fin. El triunfo de la Revolución Española.

Posts relacionados