octubre 22, 2018

Ciencia ficción: film “Evolution” candidata a la Concha de Oro en Festival de San Sebastián

La francesa Lucile Hadzihalilovic ha presentado hoy en el Festival de San Sebastián “Evolution”, un inquietante cuento de ciencia ficción, donde deja que el espectador intuya las claves del enigma que se desarrolla en una isla donde solo viven mujeres y chicos adolescentes.


La cineasta francesa compite en San Sebastián por la Concha de Oro con su tercer largometraje, que ha tardado casi once años en rodar.

La cineasta francesa compite en San Sebastián por la Concha de Oro con su tercer largometraje, que ha tardado casi once años en rodar.


Hadzihalilovic, que ganó el premio Nuevos Directores del certamen donostiarra en 2004 con su segunda cinta, “Innocence”, compite ahora por la Concha de Oro con su tercer largometraje, que ha tardado casi once años en rodar por falta de financiación y que ha acabado siendo una coproducción entre Francia, Bélgica y España.

 La directora ha hecho de un rincón apartado de Lanzarote un elemento fundamental de este relato de mujeres que tienen una estrecha relación con el mar y que practican extraños experimentos con niños que parecen sus hijos, en un lugar donde la presencia de hombres adultos es inexistente.

“Lo que me interesaba era mostrar el lado misterioso. Prefiero no explicar todo porque, como espectadora, no encuentro interesante que me lo expliquen a mí. Habla de cosas muy simples y humanas, en las que cada espectador puede encontrar algo de sí mismo”, ha dicho la cineasta en una entrevista con EFE.

Dice que ha optado por trabajar “el interior de uno mismo” y Lanzarote, que conoció gracias a su productor, Jerome Vidal, ha sido “fuente de inspiración” para llevar adelante su filme, que tiene como protagonistas al niño Max Brevant -tiene catorce años y es su primer papel- y a la actriz Roxane Duran, que trabajó con Michael Haneke en “La cinta blanca”.

Ellos dos son los únicos seres que parecen realmente humanos en una galería de mujeres pálidas y rostros impenetrables que se desenvuelven en un decorado de una decadencia y sobriedad extremas.

Hadzihalilovic comenta que ha querido ser “muy precisa” en ese aspecto, al tratarse de féminas “que no son totalmente humanas”.

“Viven probablemente en el mar, en las rocas, en el agua y no pueden poseer objetos. Las casas las tienen porque es el lugar donde meten a los niños. De ahí que buscáramos una gran simplicidad”, señala la autora.

Y añade que el hospital donde se llevan a cabo los experimentos tiene el aspecto de un edificio abandonado porque deseaba hacer ver que ellas son figuras “fantasmagóricas” que lo han recuperado para “sus propios fines”.

La realizadora sitúa el embrión de su nueva película en una estancia hospitalaria que vivió cuando tenía diez años, que no fue “dramática”, pero le dejó huella.

“UNA PELÍCULA ATÍPICA”

“Me encanta el cine fantástico. Vi constantemente películas de terror hasta que tuve 20 años. Eso me ha marcado y por eso me ha parecido natural ir hacia lo imaginario, hacia lo fantasmagórico”, explica.

Ha tenido que esperar una década para filmar “Evolution”, que ha definido como “una película atípica” que se mueve entre el cine de autor y el de género.

“La financiación ha tenido mucho peso a la hora de hacer las cosas. Lo imaginario y lo metafórico no es fácil de entender en Francia, no está enraizado en la cultura francesa”, ha asegurado.

Lucile Hadzihalilovic ha estado acompañada de los dos protagonistas en la rueda de prensa de presentación y en el pase celebrado por la tarde en el auditorio del Kursaal, donde la película ha sido saludada con aplausos, aunque no de una forma unánime. EFE

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