agosto 22, 2017

“Reflexiones” fallidas del compañero Amadeu Mezquida sobre los resultados del 26J

Miedo va a tener siempre la derecha. Y cuanto más avancemos y más profundamente, más miedo tendrá, miedo pavoroso, pánico. El miedo a perder lo que tenemos es la causa de la insolidaridad, ha dicho recientemente el papa Francisco. Siempre ha sido así. El miedo es la savia del conservadurismo. Eso no lo podemos cambiar nunca sin dejar de ser nosotros mismos y sin dejar de luchar por los sueños que tenemos, que son precisamente la pesadilla terrible de la derecha.

"Mónica y Baldo dieron lecciones inolvidables de compromiso con la unidad de la izquierda, frente a todos los españoles. Que sobrepasaron con creces la ejemplaridad del envidiable e invaluable “gobierno a la valenciana”.

“Mónica y Baldo dieron lecciones inolvidables de compromiso con la unidad de la izquierda, frente a todos los españoles. Que sobrepasaron con creces la ejemplaridad del envidiable e invaluable “gobierno a la valenciana”.

Entonces, no se trata de evitar o atenuar el miedo de la derecha. El camino sin miedo o con menos miedo derechista simplemente no existe. Se trata de que la ilusión de los más, tuerza el brazo al miedo de los menos. Que la fuerza de la ilusión progresista de justicia social sobrepase las barricadas del miedo egoísta.

El compañero Amadeu destaca una y otra vez el factor “efecto en la derecha” causado por el órdago alternativo encarnado en Unidos Podemos. Cae en el error de sobreestimar esa irritación derechista como condicionante de lo que el bloque progresista debe o no debe hacer. Le acabo de llamar “bloque progresista” y antes le mencioné como “órdago alternativo”, pero quiero expresamente ahora denominarlo Frente Popular, con todas las letras.

El compañero Amadeu lamenta y critica que la existencia y/o actuación de Unidos Podemos haya espantado a los fantasmas de la caverna, “activar los marcos cognitivos de la derecha”, dicho en sus repulidas palabras. Amadeu nos explica que el cóctel comunismo más chavismo más Tsipras evoca en nuestros conciudadanos mayores de 55 el espectro de aquel Frente Popular asociado a la terrible Guerra Civil.

Miedo a la derecha

¡Por Dios santo, Amadeu! Todo gran avance de la izquierda, todo gran avance progresista, todo gran avance en la justicia, la igualdad y las libertades, va inexorablemente a producir la aprensión de muchos abuelos nuestros, que inexorablemente son cada vez menos. Siempre van a ver allí la sombra del “siniestro” Frente Popular, aunque nos vistamos de novicias carmelitas. Pero al mismo tiempo, no habrá jamás en España ningún gran avance de la izquierda, ningún gran avance progresista, ningún gran avance en la justicia, la igualdad y las libertades, sin la unidad democrática de todas las fuerzas progresistas y de izquierda. Mira Amadeu a la derecha victoriosa, lo unida que está. ¿Crees que desunida hubiera resistido como ha hecho los embates de las mayoritarias fuerzas que se le oponen?

Ese terror de la derecha no debe en lo más mínimo sustraernos la libertad irremediable de derrotarla con todos los recursos que la historia, la experiencia y la generosidad de nuestro pueblo pongan a disposición del progreso social, aunque a ellos les provoque (o lo pretendan ladinamente en su defensa) la consabida diarrea “nacional”.

Anticomunismo “cool”

El ensayo del compañero Amadeu destila aprensión anticomunista por todos los poros. Dice: “la gente no es comunista ni tampoco simpatiza ni ve al Partido Comunista como una opción buena de cambio, como hemos podido comprobar en repetidas elecciones a lo largo de los años”. El anticomunismo existente en ciertos sectores de la sociedad, compañero Amadeu, es un fenómeno explicable. Tiene explicación. Pero el anticomunismo dentro de la familia progresista es un virus infiltrado desde la derecha. Es una rémora para el avance de nuestra causa.

No tenemos ninguna necesidad de rendirle tributo al anticomunismo realmente existente. Ni resulta necesario para derrotar a la derecha. El anticomunismo no nos dará la victoria, por el contrario nos la dificulta y retrasa. Disfrazarnos de anticomunistas para seducir más votos es un error mayúsculo, mayor incluso que los “disfrazamientos” que con razón censuras en otras partes de tu ponencia, estimado Amadeu.

Pasé buena parte de mi vida en un país donde el Partido Comunista históricamente ha rondado el 3% del electorado. Pero fue capital el Partido Comunista en la lucha contra la dictadura uruguaya, como lo fue el PCE en la lucha democrática antifranquista. Y los comunistas uruguayos, pese a que recogen una simpatía tan escasa en las urnas, son esenciales en la amalgama de fuerzas progresistas que gobierna Uruguay desde hace ya 4 elecciones nacionales quinquenales. Eso sí: dentro del progresismo no se respira el más mínimo átomo de concesión a los rescoldos de anticomunismo que aun subsisten en sectores retrasados de la sociedad.

Creo entender en el texto del compañero Amadeu que simpatiza más con la proyección política de Ciudadanos que con la compañía del Partido Comunista en la misma senda progresista e incluso de Podemos. Está en todo su derecho. Pero creo que esa posición suya no favorece la conquista de los sueños por los que estamos reunidos en Compromís. Al contrario, la hiere seriamente, con el agravante de las altas responsabilidades del compañero Amadeu en la conducción de nuestras campañas.

Coalición o confluencia

Para los politólogos, es decir académicos de las ciencias políticas, jugar a la diferenciación de “categorías” como les llaman ellos, es parte de su rutina natural. Coalición, convergencia, alianza, confluencia, frente… El compañero Amadeu es licenciado en Ciencias Políticas. Sabe que esas categorías tienden a mezclarse pero algunas de ellas refieren más a la forma de esas uniones, otras al contenido, otras a la historia en que se gestaron.

"El sueño imperativo, inexcusable para la victoria, de la unidad de la izquierda, nos pareció a muchos que daba un paso adelante en Unidos Podemos"

“El sueño imperativo, inexcusable para la victoria, de la unidad de la izquierda, nos pareció a muchos que daba un paso adelante en Unidos Podemos”

En fin, compañero Amadeu, que no enrede usted la perdiz. Uniones de contenido, forma, momento, duración, significado, combinación, las ha habido “multiplísimas” a lo largo de la historia y a lo ancho de la política, es decir, del mundo. Esta de Unidos Podemos póngale usted el rótulo o definición que mejor le parezca, si alianza, si convergencia, si coalición, cualquiera. Lo que yo le quiero decir con toda la convicción posible, es que el sueño imperativo, inexcusable para la victoria, de la unidad de la izquierda, nos pareció a muchos que daba un paso adelante en Unidos Podemos.

Y le diré más: que nuestros compañeros de Compromís en Madrid, a quienes usted maltrata en su alegato, Mónica y Baldoví, dieron lecciones inolvidables de compromiso con la unidad de la izquierda, frente a todos los españoles. Que sobrepasaron con creces la ejemplaridad del envidiable e invaluable “gobierno a la valenciana” que supieron construir en nuestra comarca, atrayendo a la unidad progresista a los compañeros del Partido Socialista,

Entonces, ¿coalición o confluencia? Las dos cosas y todo lo demás.  Unidad, estimado compañero.

Fraternidad de izquierda. Unidad y construcción política. Unidad y buen gobierno. Y buenas campañas políticas, por favor Amadeu.

Daniel

Posdata: el título 26J: Reflexions postcoitum deja mucho que desear en este momento y dada la materia.

Posdata 2: Incluyo aquí mi wasap de 28/06/016 al grupo de Russafa:

“Yo pienso que Pablo Iglesias tendrá sus virtudes, pero dilapidó la enorme ilusión progresista gestionando fatal el resultado del 20D, como un energúmeno. Y que el retroceso de Compromís no obedece a su alianza con Podemos, sino a deficiencias importantes de nuestro año en el gobierno. Y que en nuestra interna tenemos cero chances de discusión política efectiva sobre todo ello”.